Nuestro Peru

Perú es un tesoro de joyas preciosas que nos llenan los ojos de luz, belleza y exclusividad. 
 
No es posible quedarse indiferente ante los espectáculos naturales que ofrece este país único, y sobre todo cuando se contemplan obras creadas por el hombre, como la Ciudad Sagrada de los Incas, Machu Picchu. 
 
Nada falta en Perú. La inmensidad del altiplano de los Andes, las impresionantes profundidades del cañón del Colca, la impenetrable selva amazónica, con sus ríos y canales, las Islas Ballestas, donde nadan tranquilamente los lobos marinos, son sólo algunas de sus joyas naturales.
 
Además están las ciudades: la capital Lima, con sus bellas plazas, calles y museos; la ciudad blanca de Arequipa, joya colonial; Cusco, con sus misteriosos castillos. Mercados indígenas donde se pueden comprar telas y tejidos de vivos colores. Sí, porque una de las riquezas del Perú es su gente: hay muchas etnias que aún viven según las tradiciones de hace siglos, como los Uros, en el Lago Titicaca, que construyen sus casas en islas flotantes hechas de caña tejida, o los Quechuas, hábiles tejedores.
 
Y también hay joyas misteriosas como las líneas de Nazca, enormes figuras dibujadas en la arena o en el suelo que representan geometrías, animales o seres humanos, que se ven perfectamente sólo sobrevolándolas. 
 
Permaneceremos atónitos frente a la ciudad perdida de los Incas, Machu Picchu, ubicada en un paisaje único en el mundo. 
 
Pablo Neruda, Premio Nobel de literatura, escribió que "Machu Picchu es un viaje a la serenidad del alma, a la eterna fusión con el cosmos, allí sentimos nuestra fragilidad. Es una de las maravillas más grandes de Sudamérica. Un reposar de mariposas en el epicentro del gran círculo de la vida. Otro milagro más".
 
¡Cómo no ir a Perú!

 

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