Nuestro Panama

Una pequeña paloma blanca con las alas en el centro de una orquídea es el símbolo nacional de Panamá, conocido como la flor del Espiritu Santo: una orquídea olorosa señal paz y fraternidad.

Este emblema es un buen comienzo para conocer este país centroamericano que ofrece mucho por descubrir a quién lo visita por primera vez e instaura el deseo de volver lo antes posible a quienes ya lo conocían.

La primera impresión que uno tiene cuando llega a la Ciudad de Panamá es de no creer lo que ven sus propios ojos. En el horizonte rascacielos de cristal, centros comerciales y hoteles contrastando con el Casco Antiguo, una zona colonial con hermosas casas, calles empedradas, artesanos y restaurantes típicos. No te dejará indiferente.

Es casi imposible no maravillarse con una de las obras maestras de ingeniería del siglo XX,  el Canal de Panamá, considerado como una de las ocho maravillas del mundo. 

Un país que no falta de nada, Panamá.

El archipiélago de Bocas del Toro cumple con las espectativas de sumergirse en la auténtica vida del Caribe, en un un escenario de extrema belleza, con islas verdísimas rodeadas de un mar cristalino que se va tornando en diferentes colores según va trascurriendo el día.

Las danzas indígenas de las diversas etnias que proliferan por el país, siguen fascinando por sus ritmos y movimientos del cuerpo, que asemejan a los ciclos del sol y la luna que tanto influyen en el tiempo de la siembra, la pesca y la caza.

Y no es raro avistar delfines, ballenas, tortugas y aves de centenares de especies en cualquiera de los parques naturales que se encuentran en todo Panamá.

¡Experiencias únicas y emociones intensas!

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